No frecuento los populosos lugares de mi alrededor, me quedo en casa con el teléfono en estado inerte y mis ojos cansados los cierro y me refugio en mi mente.
Todo lo que hay ahí fuera son risas y buenas maneras y en todo caso alguna puñalada trapera, niños adulterando sus vidas y niñas pintando sus rostros para parecer mucho más hermosas.
Trato de hacer lo correcto y trato de no faltar a mi sosiego interior, no alterarme por el ruido que hace tu falta de conocimiento, por las mentiras y por alteración de los motores que llenan las calles polvorientas donde criamos nuestros hijos.
Mejor no me llames, no me pidas usar el coloquio verbal, déjame escribir lo que hay en mi interior, es solo silencio perturbado por un progreso devastador, un mundo de lobos vestidos de ovejas, jarras de cristal son nuestros cuerpos y aire nuestras almas, muchas jarras rotas y muchas más vacías. Limpia mi camino no interfiriendo en el. Ahora déjame marchar solo, gracias.
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