sábado, 14 de diciembre de 2013

Ruido no visto, silencio a la vista.

Llevo días viviendo en una enorme casa vacía, el silencio me atrapa , la soledad me enamora.
Las horas me confunden, el viento entra y sale por las chimeneas.
No me apetece ni oír música, parece que la historia de la humanidad no ha existido nunca. Si viviésemos de esta forma, la humanidad se extinguiría.
Cuando el ruido del agua del grifo abierto quiebra la enorme cúpula de vacío y silencio que rodea cada habitación de esta hueca casa, entonces, se oye latir el gemido del no ruido.
Tienes que cerrar el grifo, porque es como si el silencio que interrumpes se hiciese fuerza física. Se dispara la imaginación más increíble y la casa por esos segundos esta llena de pasos que se oyen, pasos que suben las escaleras, puertas que se abren... Es como si yo despertase a una gallina que creía muerta y al tocarla diese un brinco para después salir revoloteando y corriendo sin control.
Aquí me siento en una comodidad incómoda, una seguridad inestable, un equilibrio imposible.
Como una criatura en el vientre de su madre, a salvo allí dentro y a la vez expuesto a cualquier accidente.

14/12/13
15:06
BS34TN