Sin respiración salto a por aire al salón y mientras tu cantas de nuevo desde aquella habitación esa canción que nos recuerda a momentos llenos de aromas a coco y conversaciones hasta la hora de los locos.
Y tu cantas a plena voz y yo respiro a pleno pulmón, tenemos que comprar de todo un poco más no necesitamos nada que ya no tengamos en estas cuatro paredes, salgamos a la luz del árbol de la vida y hagamos una casa en el mar.
Tu iras por la guitarra y yo por el piano y mientras el aire nos sopla de un lado a otro nuestras miradas van componiendo notas al sonido de las olas rompiendo contra las rocas, como necesitar de todo cuando ya nos tenemos los dos.
Y cantando y bailando en el pequeño salón de este cuarto de casco antiguo de ciudad perdida, perdiendo gasolina del coche por las nubes de polución, el estero no funciona de día y por la noche no lo encendemos ya nos tenemos y somos una canción. Cuando yo me vaya y tu no estés me quedare solo ante el mundo y yo sonreiré puesto que no necesito que estés, ni que yo vaya contigo de lo que hemos vivido el árbol de la vida sus frutos han crecido y con ellos hemos madurado.
De aquí a la eternidad, el fuego no nos puede quemar y me vuelvo pequeño cuando tu estas y me hago enorme cuando solo he de volar.
Voy a dar a cada lagrima una sonrisa y a cada sonrisa una casa donde cantar, un mar para respirar y no para escapar, haremos del mundo un hogar mejor y de todos una gran familia que solo pide amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario